Las
investigaciones sobre la HGH se iniciaron en la década
de los 50´s. Se rumoraba su existencia y se trato
de obtener a partir del mono y el cerdo, sin embargo el
organismo humano no la acepto. Posteriormente se obtenía
de fetos óbitos en los hospitales, previo permiso,
autorización e investigación de los padres,
quienes debían estar exentos de alcoholismo, tabaquismo,
tuberculosis, sífilis, etc. Al principio, al obtener
la hormona de crecimiento presentaba contaminación
dando como resultado reacciones secundarias bastante alarmantes,
sin embargo éstas eran pasajeras y los pacientes
se normalizaban después de algunas horas. Actualmente,
debido al incremento de personas infectadas con el virus
del SIDA se ha vuelto imposible obtener dicha hormona a
partir del ser humano.
El
costo de la hormona fue muy elevado hasta que en 1975 la
ingeniería genética logró producirla
de manera sintética, obteniéndola del colibacilo
humano. Hoy en día la producen diversos laboratorios
especializados en la industria farmacéutica: Lilly,
Seronno, Specia, entre otros.
Mi
experiencia en su conocimiento data de los propios años
50´s, cuando se inició la investigación
y debíamos realizar una ardua tarea para obtenerla.
En ese entonces México era invadido por la poliomielitis
y los hospitales no se daban abasto para atender a todos
los enfermos. Estos fueron los primeros casos en los que
aplicamos la HGH, obteniendo buenos resultados.
Una
vez eliminada la poliomielitis seguimos tratando secuelas
de la misma hasta que se logro desterrarla con la vacuna
Salk. Desde entonces hemos aplicado la HGH en padecimientos
que se han calificado de incurables.
La
aplicación de la HGH varia dependiendo de la necesidad
de cada paciente. Algunas de las enfermedades que son tratadas
con dicha hormona son: cáncer de piel y lengua entre
otros, diabetes, insuficiencia circulatoria y renal, aumento
de talla o estatura, retraso físico y mental, inmadurez,
dismenorrea (menstruaciones dolorosas), padecimientos genéticos
(agenesia de cuerpos callosos), deficiencia glandular, osteoporosis,
padecimientos osteomusculares de columna, piernas y brazos,
lesiones cerebrales, alzheimer, trastornos de memoria y
circulación cerebral, etc. y en aquellos casos en
que otros tratamientos no ofrecen mejoría alguna.
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